Parte importante del desarrollo de un nuevo sitio Web es sin duda el dominio. Aunque no parezca muy importante a veces el dominio nos puede ayudar en el momento del posicionamiento del web. Es un punto a favor en el SEO.

 Hace algunos días recibí un correo bastante raro en donde ofrecen dominios con extensiones bastante raras. Pensé que era o algún tipo de broma o alguna de las 1000 maneras que tratan de sacarle dinero a la gente.

Pues no me quedé con la duda y me puse a buscar algún tipo de información sobre el tema. Y pues parece ser que si es cierto. Acá un resumen de un artículo que encontré sobre el tema.

La Corporación de Internet para Nombres y Números Asignados (ICANN, por sus siglas en inglés), liberará de forma masiva las extensiones que podrán utilizarse en las páginas web en el 2010, de forma tal que aparecerán dominios que contengan un término específico, y las empresas puedan optimizar la explotación de sus marcas con extensiones que lleven su nombre.

Firmas como Apple por ejemplo podrán tener el dominio “.apple” y Fiat podrá tener su “.fiat”, un cambio que les permitirá controlar sus propios dominios.

Sin embargo, una encuesta realizada por la firma The Future Laboratory advirtió que dos de cada tres compañías ignoran que a partir del año que viene tendrán esa posibilidad, mientras que las opiniones de los entrevistados también fueron mayormente pesimistas, por la posibilidad de que Internet se llene de dominios inútiles que compliquen su navegación.

En este sentido, aunque el .com esté “sobresaturado”, hace que la navegación por Internet sea extremadamente fácil para muchísima gente, en tanto que distintas páginas con un dominio diferente cada una, o mucho más largo y menos amigable, podría afectar (al menos en teoría) las costumbres de los usuarios.

Otro de los planteos que suscita semejante nivel de flexibilidad tienen que ver con las cuestiones relacionadas con lo ético y lo moral, ya que más allá de que dominios como .sexo o .porno serán algo inevitable, es probable que haya casos que causen revuelo dentro de la comunidad de Internet, sobre todo los vinculados a cuestiones políticas, religiosas o raciales.

De todas maneras, como cada dominio personalizado costará unos 185.000 dólares, no serán muchos los que puedan acceder fácilmente a uno de ellos, y habrá que esperar a ver como la ICANN activa sus mecanismos, cuando alguien o alguna empresa lo haga.

Ahora bien, ¿Qué sucederá con esta nueva medida? ¿Será Internet un caos, o una mayor flexibilidad de los dominios ayudará a hacerla más dinámica y variada?

 

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